15-05-2007 | Cultura |
"Lo sentimos mucho y los acompañamos con todo cariño tía gloria besos"
El remitente al parecer es de un tal D, del cual desconozco más que ese seudónimo, en algún momento oscuro de alguna noche lo debo haber agregado así, y así quedo en el anonimato hasta hoy a la mañana cuando el teléfono sonó en clave de mensaje y al leerlo, en pos de decodificar lo que allí diga, podían ser ordenes, saludos, pedidos, equivocaciones, o el más sentido pésame, como este; me descubrí intentando develar el misterio de la tía gloria y de la posible reciente defunción que de tan cerca me tocaba. Rastree datos a ver cuánto estaba implicado en este asunto del pésame, pero di en la cuenta de que no tenía el mínimo dato de quién escribía. Aunque debo confesar que no estoy muy acostumbrado a las equivocaciones, pero como todo en realidad es a fuerza de resistencia: Todo el tiempo nos pasa que nos equivocamos por apretar de más, y zas el mensaje se deposita como si allí fuera en el buzón equivocado, puede que si nos damos cuenta en la inmediatez enviemos sobre el pucho uno que diga "equivocado" o "perdón, no era para vos", el tema es que el proceso sincrético en el cual resumimos lo que quisiéramos decir a alguien se revela ante otro que no era su destinatario, y ahí, ahí es dónde se envía al lugar correcto desde la intención correcta (bien, puede que el inconsciente también maneje el aparato y que opere, como en tantos otros casos, enviando los mensajes que no enviamos, pero ese es otro tema un tanto más psicoanalítico que no pienso abordar). Como venía diciendo, este tipo de cosa pasan todo el tiempo, y así como recibimos equivocados, muchas tantas veces mandamos, actos que implican la corrección inmediata o la inmutes en cuanto a la falla del desdichado. Puede que nunca se de cuenta de su error, o peor, insisto, que se evada del mismo. Por eso te digo Carlos que no hay que andar publicando todo lo que uno escribe, muchas veces es sin intención.
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