"Es sólo Rock and roll, pero eso es mucho para vos..."
El sábado 28 de agosto se presentaron en el Teatro Municipal de Olavarría las bandas locales Adonis y Rey Lagarto, ante 150 personas que presenciaron durante más de dos horas el show.
El escenario armado como para que toque una banda con dos bateristas, dos tecladistas, dos guitarristas, dos bajistas y un percucionsta esperaba su turno para entrar en acción. De fondo dos bandas de tela se unían en el centro formando una V invertida, donde estaban inscriptos los nombres, a la izquierda, Rey Lagarto y a la derecha Adonis.
Diego Chantiri (batería), Tati Fretes (guitarra y voz) y Gustavo Aineseder (bajo), integrantes de Adonis desde el principio desplegaron armonías en sus canciones producto de un pop rock con reminiscencias tanto de Soda Stereo como U2. Se destacan los arreglos en las voces, la de Fretes merecería un párrafo aparte. Y el sonido claro en sus instrumentos que por momentos hace pensar a uno que esta escuchando un disco en el living de su casa.
La banda donde más gana es cuando se despega del formato pop y se dedica a rockear generando una potencia pocas veces alcanzada durante el show. Temas como "filosofando en casa", "finísimas texturas", "E – seis – A", "Muero por renacer" con Eduardo Lalanne de invitado en teclados y "lejos de los demas", más los covers "perro flaco" de Rey lagarto y "Whith or without you", de U2, fueron los momentos más interesantes de la banda en vivo.
Rey Lagarto rockea como pocos, tiene en la guitarra líder y voz a Santiago "Chimango" García, una especie de songwriter local que hace canciones rock al mejor estilo Lou Reed, con una voz acorde a sus composiciones y que juega a ser un guitar hero de esos que ya casi no se ven. El cuarteto integrado además por Emilio Mendoza en bajo, Diego Paoltrone -presentándose por última vez con la banda- en teclados y coros, y Alejandro "chancha" Ramirez en la batería, quien se animó a cantar "Dos extraños" acompañado sólo por un teclado en un impass para que "Chimango" afine su guitarra.
Comenzaron con un tema de Adonis "E-seis-A" en una versión acústica, "Ella es" acompañado por pequeños detalles de sonido que se suceden toda la noche, "Tu compañía", "Todos quieren", entre algunos de los temas propios interpretados, "Sweet child ´o mine" de los guns ´n roses, más otros covers como "Wonderwall" de Oasis, "I feel a good" de James Brown, "Sympathy for the devil" de los Stones a dos baterias con el resto de Adonis haciendo coros, Lalanne en teclados y José Larregle (percusionista), y finalizando el show, para que luego volvieran a apagar las luces con "Asesíname" de Charly García.
La gente se fue contenta cantándole a la ciudad parte de la canción de Charly "es sólo rock and roll, pero eso es mucho para vos", ya que esta fue una noche de Rock en Olavarría; Mientras que otros elegían el fragmento "yo me quiero morir, no aguanto más estar así" pensando en el letargo hasta un show próximo de características similares.
DOLINA EN OLAVARRÍA
DOLINA EN OLAVARRÍA
El sábado 21 de agosto se presentó en el Teatro municipal de Olavarría ante quinientas personas el espectáculo “Bar del infierno” de Alejandro Dolina.
Cuál es el resultado de mezclar un evento popularmente masivo y uno culturalmente popular en una misma ciudad: Olavarría el sábado 21 de agosto. Las calles céntricas superpobladas por fanáticos del TC, y en la esquina de San Martín y Rivadavia frente a la plaza, el Teatro Municipal ocupado por un bar itinerante que se deja observar en el transcurso de una noche.
Dicho bar tiene la característica de encerrar a las personas que entren. La posibilidad de salir es utópica, pero las esperanzas de los concurrentes a este eterno lugar nunca se extinguen. Un conductor omnisciente e invisible para los personajes, nos pone al tanto de la situación de los participantes, sin posibilidades de huir del bar en el que conviven en un tejido de historias.
Dentro del bar cada personaje tiene un rol determinado, el de Dolina es el del narrador de historias, condenado a contar relatos que nadie escucha. La interacción de los personajes a través de tangos, y la eterna ilusión de fuga generan un espectáculo ameno y disfrutable, cercano a su estética radial. Tres músicos, ocho actores/cantantes y el mismo Dolina deleitaron a los concurrentes en poco más de una hora de show.
Alejandro Dolina es un honesto representante de una cultura nacional que intenta amalgamar el barrio con los relatos de un emperador chino, la búsqueda del saber y la felicidad con el rostro de una mujer. Escritor, radialista, músico y cantante de valor, expresa en sus ideas, sus búsquedas estéticas y su misma presencia la tradición que un país expresa a través del tango y la poesía ciudadana.
La troupe de Dolina está integrada por sus hijos, Alejandro y Martín, El Pollo Mactas, Ruth Ataguile; Maria marta rizzi, Carina Beorlegui, y el acompañamiento musical de una violinista, una cellista y un tecladista.
La conversación del almuerzo del domingo en los hogares olavarrienses giraron en torno de la victoria de Traverso y su Torino y del paso de Dolina por la ciudad. Ambas son las dos caras de la moneda en la cultura de nuestros días.
El sábado 21 de agosto se presentó en el Teatro municipal de Olavarría ante quinientas personas el espectáculo “Bar del infierno” de Alejandro Dolina.
Cuál es el resultado de mezclar un evento popularmente masivo y uno culturalmente popular en una misma ciudad: Olavarría el sábado 21 de agosto. Las calles céntricas superpobladas por fanáticos del TC, y en la esquina de San Martín y Rivadavia frente a la plaza, el Teatro Municipal ocupado por un bar itinerante que se deja observar en el transcurso de una noche.
Dicho bar tiene la característica de encerrar a las personas que entren. La posibilidad de salir es utópica, pero las esperanzas de los concurrentes a este eterno lugar nunca se extinguen. Un conductor omnisciente e invisible para los personajes, nos pone al tanto de la situación de los participantes, sin posibilidades de huir del bar en el que conviven en un tejido de historias.
Dentro del bar cada personaje tiene un rol determinado, el de Dolina es el del narrador de historias, condenado a contar relatos que nadie escucha. La interacción de los personajes a través de tangos, y la eterna ilusión de fuga generan un espectáculo ameno y disfrutable, cercano a su estética radial. Tres músicos, ocho actores/cantantes y el mismo Dolina deleitaron a los concurrentes en poco más de una hora de show.
Alejandro Dolina es un honesto representante de una cultura nacional que intenta amalgamar el barrio con los relatos de un emperador chino, la búsqueda del saber y la felicidad con el rostro de una mujer. Escritor, radialista, músico y cantante de valor, expresa en sus ideas, sus búsquedas estéticas y su misma presencia la tradición que un país expresa a través del tango y la poesía ciudadana.
La troupe de Dolina está integrada por sus hijos, Alejandro y Martín, El Pollo Mactas, Ruth Ataguile; Maria marta rizzi, Carina Beorlegui, y el acompañamiento musical de una violinista, una cellista y un tecladista.
La conversación del almuerzo del domingo en los hogares olavarrienses giraron en torno de la victoria de Traverso y su Torino y del paso de Dolina por la ciudad. Ambas son las dos caras de la moneda en la cultura de nuestros días.
"JAZZ LA MÚSICA EN MOVIMIENTO, LA MÚSICA QUE FLUYE"
OLAVARIA JAZZ 2004
"JAZZ LA MÚSICA EN MOVIMIENTO, LA MÚSICA QUE FLUYE"
El fin de semana del 7 y 8 de agosto en el teatro Municipal de la ciudad de Olavarría se realizó el encuentro "Olavaria Jazz 2004", que contó con la organización del Club Amigos del Jazz Olavaria, y con apoyo de la Secretaría de Cultura local. Dicho encuentro se realiza desde hace cuatro años y participan artistas tanto locales como nacionales, de repercusión internacional.
El evento comenzó el sábado a las ocho treinta de la noche con el grupo de Danza Jazz y Tap, integrado por alumnas de la escuela municipal de danza, quienes bailaron un swing a modo de introducción. Tras una palabras a cargo de Adolfo Corletto, subió a tocar el experimentado Quinteto de Jazz La Plata, formado a mediados de los sesentas en la ciudad de las diagonales. El espectáculo brindado por la agrupación platense se planteo rendirle tributo a clásicos del jazz como Duke Ellington, Count Basie y Benny Goodman, y homenajear al baterista del grupo, Mingo Martino, quien con ochenta años se dejó ver en un notable estado demostrando que en la música la edad no es ninguna limitación a la hora de deleitar al público. Finalizada la presentación, el club de amigos del jazz Olavarría hizo entrega de una plaqueta en honor a su trayectoria.
Tras un breve lapso de tiempo en el que se reorganizó el escenario, subió el Adrian Iaes Trio. El grupo liderado por el pianista Adrián Iaes, acompañado por Arturo Puerta en Contrabajo y Fernando Martinez en Batería, se dedica a fusionar el Jazz con Tango resignificando clásicos de la música porteña a través de los códigos del Jazz, sumado a composiciones propias. Entre los temas interpretados se encuentran, Volver; Caminito; Sur; Decarísimo; por el lado de clásicos del tango, e interpretó Valsecito para una rubia tremenda, dedicado a su hija, y AMP, un tema aún inédito en su discografía.
El Domingo, a las ocho puntual, subió el trio local Reiners Trio, integrado por Valentin Reiners en Guitarra, Gabriel Domenicucci en contrabajo y en batería Pedro Etcheverry. El conjunto interpretó cinco composiciones propias, que fueron bien rcibidas por el público presente. Seguido de los locales el escenario fue ocupado por el Quinteto de Quique Ferrari, integrado por seis músicos: dos teclados, Andrés Beeuwsaert y Roman Cea, un Saxo, Nicolas Tigri, Juan Simon "Colo" Maddío en batería, Pablo Passini en guitarra y Quique Ferrari en bajo eléctrico. Tras un tema de Marcus Miller, recorrieron parte de los temas incluidos en el reciente disco "Grave", en la cual despliegan Jazz fusión. En el teatro contaron con el apoyo de Oscar Giunta, baterista de Quinteto urbano quien subió a interpretar dos temas junto a la banda. La agrupación fue muy ovacionada por el público quien supo disfrutar del tecladista local Andrés Beeuwsaert. Finalizada la actuación se dio paso a un cuarto intermedio en función de preparar el escenario para la actuación final del Quinteto Urbano.
El Quinteto Urbano es catalogado hoy por expertos en Jazz como una de las bandas más importantes en la escena nacional del género. Integrada por Juan Cruz Urquiza en trompeta y Dirección musical, Oscar Giunta en batería, Guillermo Delgado en contrabajo, Rodrigo Domínguez en Contrabajo y Diego Schissi en piano. Tras un set de seis temas en el que repasaron sus tres discos con temas como: "Tarde Gris", "El vendedor de panchos", "Cueros Urbanos", "Travesía Urbana", y finalizando con "Sin despeinarse", cumplieron con un poco más de la hora pautada por banda. Tema a tema el público pudo apreciar la calidad de cada uno de los músicos quienes se reconocieron cómodos en el escenario local y donde prometieron volver algún día. La gente aplaudiendo de pie, las luces encendidas y el saludo de los músicos al público marcaron el final de dos días de Jazz.
Como casi siempre el saldo es positivo ya que este tipo de eventos dan aire a una ciudad que genera músicos, pero que no logra formar un público para tal espectáculo. Sumadas casi trescientas personas entre los dos días, antes de la presentación del quinteto urbano Adolfo Corletto pidió al público presente que se haga eco de lo sucedido aquella noche, ya que por mas que existan buenas intenciones, sin apoyo del público este tipo de festivales desaparecerá en el olvido. Y la verdad es que sería una pena. Hay quienes se excusan en que es música para entendidos, que es un ambiente cerrado, pero como estuvo dada la programación el festival hubiese servido como introducción a los no muy doctos en esta música. "Olavarría Manantial de Música", como rezaba el cartel que adornaba el escenario deja que la música se origine y fluya, pero no controla que se aproveche, y por lo que se ve, lo que viene pueden ser tiempos de sequía.
"JAZZ LA MÚSICA EN MOVIMIENTO, LA MÚSICA QUE FLUYE"
El fin de semana del 7 y 8 de agosto en el teatro Municipal de la ciudad de Olavarría se realizó el encuentro "Olavaria Jazz 2004", que contó con la organización del Club Amigos del Jazz Olavaria, y con apoyo de la Secretaría de Cultura local. Dicho encuentro se realiza desde hace cuatro años y participan artistas tanto locales como nacionales, de repercusión internacional.
El evento comenzó el sábado a las ocho treinta de la noche con el grupo de Danza Jazz y Tap, integrado por alumnas de la escuela municipal de danza, quienes bailaron un swing a modo de introducción. Tras una palabras a cargo de Adolfo Corletto, subió a tocar el experimentado Quinteto de Jazz La Plata, formado a mediados de los sesentas en la ciudad de las diagonales. El espectáculo brindado por la agrupación platense se planteo rendirle tributo a clásicos del jazz como Duke Ellington, Count Basie y Benny Goodman, y homenajear al baterista del grupo, Mingo Martino, quien con ochenta años se dejó ver en un notable estado demostrando que en la música la edad no es ninguna limitación a la hora de deleitar al público. Finalizada la presentación, el club de amigos del jazz Olavarría hizo entrega de una plaqueta en honor a su trayectoria.
Tras un breve lapso de tiempo en el que se reorganizó el escenario, subió el Adrian Iaes Trio. El grupo liderado por el pianista Adrián Iaes, acompañado por Arturo Puerta en Contrabajo y Fernando Martinez en Batería, se dedica a fusionar el Jazz con Tango resignificando clásicos de la música porteña a través de los códigos del Jazz, sumado a composiciones propias. Entre los temas interpretados se encuentran, Volver; Caminito; Sur; Decarísimo; por el lado de clásicos del tango, e interpretó Valsecito para una rubia tremenda, dedicado a su hija, y AMP, un tema aún inédito en su discografía.
El Domingo, a las ocho puntual, subió el trio local Reiners Trio, integrado por Valentin Reiners en Guitarra, Gabriel Domenicucci en contrabajo y en batería Pedro Etcheverry. El conjunto interpretó cinco composiciones propias, que fueron bien rcibidas por el público presente. Seguido de los locales el escenario fue ocupado por el Quinteto de Quique Ferrari, integrado por seis músicos: dos teclados, Andrés Beeuwsaert y Roman Cea, un Saxo, Nicolas Tigri, Juan Simon "Colo" Maddío en batería, Pablo Passini en guitarra y Quique Ferrari en bajo eléctrico. Tras un tema de Marcus Miller, recorrieron parte de los temas incluidos en el reciente disco "Grave", en la cual despliegan Jazz fusión. En el teatro contaron con el apoyo de Oscar Giunta, baterista de Quinteto urbano quien subió a interpretar dos temas junto a la banda. La agrupación fue muy ovacionada por el público quien supo disfrutar del tecladista local Andrés Beeuwsaert. Finalizada la actuación se dio paso a un cuarto intermedio en función de preparar el escenario para la actuación final del Quinteto Urbano.
El Quinteto Urbano es catalogado hoy por expertos en Jazz como una de las bandas más importantes en la escena nacional del género. Integrada por Juan Cruz Urquiza en trompeta y Dirección musical, Oscar Giunta en batería, Guillermo Delgado en contrabajo, Rodrigo Domínguez en Contrabajo y Diego Schissi en piano. Tras un set de seis temas en el que repasaron sus tres discos con temas como: "Tarde Gris", "El vendedor de panchos", "Cueros Urbanos", "Travesía Urbana", y finalizando con "Sin despeinarse", cumplieron con un poco más de la hora pautada por banda. Tema a tema el público pudo apreciar la calidad de cada uno de los músicos quienes se reconocieron cómodos en el escenario local y donde prometieron volver algún día. La gente aplaudiendo de pie, las luces encendidas y el saludo de los músicos al público marcaron el final de dos días de Jazz.
Como casi siempre el saldo es positivo ya que este tipo de eventos dan aire a una ciudad que genera músicos, pero que no logra formar un público para tal espectáculo. Sumadas casi trescientas personas entre los dos días, antes de la presentación del quinteto urbano Adolfo Corletto pidió al público presente que se haga eco de lo sucedido aquella noche, ya que por mas que existan buenas intenciones, sin apoyo del público este tipo de festivales desaparecerá en el olvido. Y la verdad es que sería una pena. Hay quienes se excusan en que es música para entendidos, que es un ambiente cerrado, pero como estuvo dada la programación el festival hubiese servido como introducción a los no muy doctos en esta música. "Olavarría Manantial de Música", como rezaba el cartel que adornaba el escenario deja que la música se origine y fluya, pero no controla que se aproveche, y por lo que se ve, lo que viene pueden ser tiempos de sequía.
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