La sagrada familia

21-05-2007 | Rock Local | Hermanos de rock: La Mancha de Rolando y Jóvenes Pordioseros juntos el sábado en Racing Olavarría.

La sagrada familia

La familia, por lo menos la que se desplegó este fin de semana en Racing club de Olavarría, se compone por lo pronto de Guasones, Pappo, Stones, Mississippi, Las Pelotas y Viejas Locas, pero si nos ponemos a desmenuzar un poco más lo del otro día salta a la vista que la historia que se recorre es grande y ya esta escribiéndose desde hace años. Tanto diría, que hasta las huellas/marcas físicas de la explosión de los distintos hitos (booms) en la historia también están ahí. Como cualquier familia en la que una guerra signa caminos y abre diversas puertas, este rock representado por hijos, en papel de hermanos, entre ellos, dan cuenta de la historia de una familia muy normal. Es en “calavera” en donde se menciona a Lou Reed, el cual cifró (o patentó en código, cómo con un par de tonos pueden salir infinitas canciones –economía y recursividad del lenguaje-) también se menciona a Tango Feroz (no a Tanguito, ni a Tango a secas, o a Ramses VII, Susano Valdes, Donovan o cualquiera de los tantos seudónimos que él mismo se confeccionaba, cual traje a vestir en la ocasión de un tiempo indeterminado) tal la familia que un tío para nada lejano en estas tierras estaba presente entre el público (casualmente el mismo que llevó adelante la reconstrucción de la vida detrás del mito de Tango: Víctor Pintos.). Y allí, el sábado a la noche vimos como dos hermanos de este rock (en un mes tan patrio y casi cumpliendo 40 años) jugaban a compartir un escenario, escenografía, temas, público y aplausos.
Empieza a eso de las diez con la mancha sobre el fondo pordiosero a la izquierda del escenario para el público. La gente delira, y así se pasan los primeros temas hasta que en un momento determinado (“Arde la ciudad”, el sexto tema) suena una sirena (bien podría ser la sirena de la Pantalla del Mundo nuevo) y sin que la gente pueda advertirlo, la atención está puesta en La Mancha, suena jóvenes desde la derecha con “estatua”, “Pegado” y un par de temas más (suman seis de cada lado) y allí la mancha arremete con “El Chino” “Cabrón” y en el medio entre los temas comienzan a sonar las reminiscencias bruscas (partes de temas que derivan en otros, medley, o como quiera decírsele) “Hola que tal” de Las Pelotas como introducción a “En la Altura” y “Down” de Guasones antes de Calavera (haciendo memoria supongo que este doble link reed/guasones empezó en la primera edición del Olavarría rock cuando compartieron escenario con los platenses y Manu improvisó el recitado del principio sobre el riff. Puras especulaciones. Pero esta versión estuvo acompañada por toda la banda, la otra no.). En fin, Manu dice que “Esto es un karaoke gigante” y así parece. ¿Qué es un karaoke sino una selección de temas que nos gustan o forman? Cambio nuevamente, y ahora los que arremeten son los Pordioseros con “esto no se ve”, “hijo del oeste” (en el disco y video con Juanse, presencia omnisciente de los Ratones), “no la quiero dejar” y “satisfaction” de los Stones pero en versión joven y actualizada sumada solo al solo de Pedi. Y ya están las dos bandas juntas empezando con “ese tren” para continuar con “no me arrepiento”, “Ruta 66/café madrid” e “Intoxicado” para terminar.
Una estructura simple que complejiza el desarrollo del show, un juego de elogios y diferencias construyen la hermandad desde la práctica. Los signos de estos 40 años en esta generación de bandas estan más vitales que nunca, por momentos apocalípticamente nos preocupamos, pero las raíces están ahí, se ven, se sienten; no hay de que preocuparse. Esto, claro que es a un nivel mayor que el local, pero no deja de serlo. Muchas bandas y generaciones que nacen están dándole forma a este árbol genealógico, habrá que seguir regando.

Fotografía: Emmanuel Tisera

No hay comentarios:

Publicar un comentario