Y ahora qué pasa, eh?

02-03-2007 | Cultura | Un balance un poco apresurado, pero necesario del rock en Olavarría

Y ahora qué pasa, eh?

El año comenzó cargado con un Olavarría rock de tres días entre charlas y recitales, donde se conjugaron bandas locales y nacionales; a la semana el Garrón rock reafirmó con convocatoria que la movida local está más vital que nunca, un grupo de bandas organizaron un festival que sería el primero de una larga lista que se vendría y en donde participarían variadas bandas de la escena (con suerte todas), pidiendo que extiendan el limite horario. Sumado a la constante actividad en la gaviota, los jueves de Wanna, los viernes en Tarantino, el Delta y el rock de los puentes. Insurgente Eventos aparece como un posible lugar para organizar algo, y la disponibilidad del teatro en cuanto reabra sus puertas está latente. El rock hoy moviliza mucha gente, que por distintos motivos acude a la diversidad de fechas, y eso se nota (aunque es cierto que no es la esperada por los inversores y eso se convierte en un plato rico para críticos de números). A diez años de la prohibición de los redondos y a cuatro meses de la Bersuit a 10 $ la cabeza de los asistentes no puede estar más que mareada. El Olavarría rock tuvo poca convocatoria, a pesar de todo el apoyo, alguna voz por lo bajo musitó que el regalo de los Vergarabat en plan eleccionario municipal juega en contra a la hora de cobrar entradas (en la gaviota por lo general se cobra 3$, el garrón tuvo ese precio con cuatro bandas; el Olavarría rock puso 16 bandas a 30$ con un gimnasio, luces sonido y bandas “de afuera” ) pero pareciera que eso no achica a nadie, hace unos días un medio digital lanzó la primicia de la visita de Los Piojos y de La Renga, que se comentaba por lo bajo pero nadie se animaba a afirmar. Sumado a la llegada de Intoxicados en Abril y una posible fecha doble de Jóvenes pordioseros y la Mancha de Rolando con posible filmación para un DVD en vivo. Se suma a esto la proliferación de medios digitales (entre los que nos encontramos) que entran en sintonía con los jóvenes que acceden a ellos en busca de este tipo de información, y que la obtienen (al menos la de los carteles gigantes). Difusión no falta. Incluso está funcionando una pagina local con información de fechas (www.olavarriarock.com.ar), listado de bandas locales y un foro en donde se debaten temas de interés (desde allí se gestó lo que luego fue el Garrón Rock) y siempre está la posibilidad de sumarse a una movida internauta con sitio de mayor alcance como www.zonaindie.com.ar (el 17 de febrero pasado salió una nota breve de Amarillo Urbano, banda local http://www.zonaindie.com.ar/breves-de-sabado-15/es/) ¿Qué falta entonces? Decíamos: hay propuestas de todo tipo, hay campañas de difusión de eventos, hay variedad de precios, y todavía siguen quedando interrogantes: ¿Por qué se hace toda ésta movida (de medios y política) ante tanta indiferencia? ¿Qué pasa con un público que tiene la posibilidad de acceder desde lo cotidiano a una movida de rock, pero que aún así no la aprovecha? ¿Falta cultura rock en la ciudad? ¿Este rock que nos llega guarda algo de aquello que conmemora? ¿A alguien le importa realmente el rock, o es todo parte de moda e intento de manejo de pueblo populista (perdón Fito, tuve que ser más explícito)?
Por lo pronto desde estas líneas aconsejamos se aproveche la situación lo más posible, la idea de poner a Olavarría como plaza de rock mainstreem en alguna medida la están concretando, aunque no signifiquen del todo lo que están haciendo y para quién. Habría que ver qué se puede hacer para que estas movidas tan dispares que hay en juego se articulen y todos saquen provecho: viendo, compartiendo, aprendiendo. Tenemos la posibilidad de generar una cultura rock con movidas, lugares, gente interesada, figuras de renombre y tiempo, apoyo municipal, aunque mucho no importe, es importante que no se moleste el desenvolvimiento (ahí la discusión por el horario). El punto es ¿qué se hará con todo esto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario