18-06-2007 | Rock Local | “Cowboy envenenado” es el nombre que lleva el primer trabajo de su autoría. Una noche de mucho frío y muchos amigos tocando.
Sebastián “Tuco” Aitala presentó su CD anoche en la Gaviota
Sebastián "Tuco" Aitala a pleno (epígrafe)
Anoche en la Gaviota, el guitarrista, cantante y compositor Sebastián “Tuco” Aitala presentó su CD “Cowboy envenenado”. Fue un show particular, temas propios, músicos amigos y mucha gente alrededor tarareando las canciones que él mismo compuso.
La verdad es que no pensaba ir, de este trabajo se encargan Ricardo o Pablo, en su defecto, que por cuestiones personales de viajes varios no podían estar. El sábado se me preguntó que tenía que hacer el domingo a la noche y ahí la recomendación de asistir a la presentación del CD. El frío me hizo dudar pero finalmente accedí, una amiga me acompañó y marchamos al punto de encuentro, que parecía prometedor.
La presentación estaba programada para las 23.30 pero por cuestiones laborales llegué más tarde. La música ya estaba sonando. En fin, entramos, tratamos de ubicarnos lo más cerca posible (tenía que tomar fotos) y empezamos a entender de que se trataba. El Tuco Aitala volvía, rodeado de viejos amigos, con temas propios e inaugurando una nueva fase artística. Tango, blues, covers sonaban de la mano de alguien que sin dudas sabe y disfruta lo que hace y con la compañía de otros músicos amigos, entre ellos, Luis Alberto “Charango” Torres en guitarra, Ulises Merlos en violín, Germán “Bachola” Saavedra en percusión, Fabián Massolo en shaker y Enrique Ferrari en bajo. Estos y muchos otros más alentándolo mientras disfrutaban de un trago. No puedo hacer un análisis exhaustivo de la música en este caso (sepan disculpar sus lectores) no estoy capacitada para ello y no es un campo donde me desarrolle; pero tenía que dar cuenta de esto para que no se pierda en la fria noche que acontecía. De hecho varios conocidos me preguntaron por qué yo ocupaba éste lugar (el de ellos, claro) pero prometí hacerlo lo mejor posible. Desde mi lugar de común espectador puedo decir que estuvo bueno, ¡muy bueno!. Desde hace tiempo no me pasaba tener ganas de que la música siga sonando. Temas que, si bien no conocía, me gustaron, los disfrute. Luego de un tiempo en el lugar y de varias melodías, el Tuco anuncia uno de sus temas donde la protagonista era la “parca”, instante en el que se corta la luz “parece que la nombramos y apareció” bromeó. Pero tema resuelto, un trago de cerveza y los músicos otra vez al rodeo. Hasta acá llegué, en ese momento un periodista amigo, que estaba en el lugar disfrutando del show de su amigo, me avisa que chocaron dos trenes y tuve que abandonar mi reemplazo y partir a cubrir el accidente (en realidad dude porque lo estaba pasando bien pero el deber llama). Gentileza de quien me avisa y me lleva hasta el lugar del choque, tomo fotos y vuelvo a buscar a mi amiga que prefirió quedarse escuchando al Tuco (obvio). Le pregunte como había terminado, me contó que le encantó y que cuando me fui su repertorio no dejó de mejorar. En fin, hasta acá esta breve crónica. Antes de despedirme quiero agradecerle a la gente de esta sección haberme legado esta tarea, por esta vez, fue un buen remedio para mis oídos que no vienen muy bien últimamente. Y a los lectores, no se asusten, fue por esta vez (aunque... quién sabe).
Por Cecilia S. Arce
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